lunes, 2 de agosto de 2010

Sentir así no es la cuestión, no distingo el corazón de la razón.

Antes de contar sobre mi viaje, quiero hacer una nota dedicada a ellos dos (ustedes saben), y a todos los que se sientan identificados de alguna manera con lo que voy a decir.

Hay veces que elegimos mal. Cosas erróneas, que nos hacen cambiar el destino y nos llevan a lo que no queremos. Eso, que tan malo hicimos, tanto mal que hicimos, nos hace querer más, desear más, amar más.
Si nos hicieron mal, por algo que hicieron mal, amamos, odiamos amar tanto, y pensamos no ser amados. Nos preguntamos por qué. Yo te aseguro, amiga, que él también se está preguntando por qué.
Ésta es una edad, en la que hormonalmente, emocionalmente, y físicamente, estamos completamente desordenados.

Y hay que saber entender el desorden del otro. Hay que matar la bronca y entender.
Yo, por ejemplo, me obligué a entender. Para no odiar.

Entiendanse, por favor, no dejen que esto acabe en algo que no fue amor.
Que no termine en un impulso erróneo.

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